Este episodio del podcast “Me contó mi abuela” nos presenta historias y leyendas de Latinoamérica: Las Jupias y las Maboyas, El Cadejo y La Virgen de la Caridad del Cobre. Las estudiantes Loren Ortiz Torres, Melia Sotolongo y Jazmine Díaz comparten las leyendas y creencias que les transmitieron sus abuelas. Exploran sus raíces a través de la tradición oral y concluyen con el tema del sincretismo, utilizando a La Llorona para demostrar que, si bien estas narrativas varían según la región, permanecen vivas y existen para recordarnos la fortaleza de nuestras raíces culturales.
Presentadores:
- Loren Ortiz Torres
- Melia Sotolongo
- Jazmine Díaz
Transcripción:
Jazmine: Bienvenidos a “Me Contó mi Abuela”. Un podcast en el que compartimos las historias, leyendas y mitos del folclore latinoamericano que han llegado hasta nosotras a través de nuestras abuelas.
Loren: Vamos a contarles cómo estas historias han pasado de generación en generación influyendo en nuestras familias y vidas personales.
Loren: Mi nombre es Loren.
Jazmine: Yo soy Jazmine
Melia: Y yo soy Melia.
Melia: Entonces, Loren, ¿Qué te contó tu abuela?
Loren: Como todos los puertorriqueños sabemos, los taínos y sus tradiciones existieron en Puerto Rico y todavía se pueden ver a nuestro alrededor dependiendo de dónde estés en la isla.
Melia: ¿Quiénes son los taínos?
Loren: Los taínos eran los habitantes indígenas de la isla antes de la llegada de los españoles. Eran conocidos por su agricultura y conexión con la tierra, y también por sus creencias espirituales y religiosas.
Melia: Ah, ya entiendo. Cuéntame más.
Loren: Mi abuela muchas veces me contó que era común para su familia sentir la presencia de seres queridos que habían muerto. Ella misma me decía que a veces sentía a su padre o a su hermano que la guiaban cuando más los necesitaba. Desde pequeña oí hablar de advertencias o mensajes de personas muertas que llegaban en sueños.
Melia: Pero, ¿qué tiene que ver eso con los taínos?
Loren: Ya estoy llegando a eso. Aunque hoy día ese tipo de aparición tiene otros nombres, para los taínos estas eran las Jupías.
Jazmine: Nunca había escuchado de eso, dime más.
Loren: Según los mitos de la isla, el dios Yucajú nos creó para que nuestras almas permanecieran tras la muerte de nuestros cuerpos. Estas almas o espíritus son las Jupías, presencias benignas que nos visitan por la noche para advertirnos de males inminentes o para darnos consejos. Durante el día, estas regresan a un lugar mítico llamado Coabey, donde descansan hasta la noche siguiente, cuando vuelven a sus pueblos.
Jazmine: ¿Eso quiere decir que todos estos espíritus son buenos?
Loren: No todos, también existen las Maboyas, que son traviesas y pueden ser malignas. Rompen cosas, hacen que las personas actúen violentamente y hasta causan enfermedades. Estos serían como los que mi abuela me advierte que pueden hacerse pasar por un ser querido en tus pesadillas para hacerte daño.
Melia: ¡Uy! Eso da miedo.
Loren: ¡No te preocupes! Hay maneras de protegerte de ellos. Puedes usar un talismán llamado cemí o un ritual como el cohoba, en el que el cacique, o líder del pueblo, se comunica a través de los cemíes para buscar guía espiritual.
Jazmine: ¡Qué interesante que exista esa fuerte conexión con tus raíces y antepasados!
Loren: Sí, y sigue siendo parte de la cultura hoy en día, al igual que las ceremonias que utilizamos para conectarnos con ellos, aunque no necesariamente las reconocemos como tal. Solo tienes que hablar con tu abuela y ella te contará.
Jazmine: ¿Sabes, Loren? Me identifico mucho contigo. Mi abuela también solía contarme historias de su infancia en Guatemala, de sus creencias, de cosas que parecían imposibles de explicar. Pero desde muy pequeña, siempre tuve un tipo de historia favorita que son las leyendas urbanas.
Melia: ¿Por qué te gustan tanto estas historias?
Jazmine: Me encanta escuchar leyendas que han viajado entre países, cambiando un poco con cada versión, pero que igual tienen ese toque que hace que se te erice la piel. Hay relatos que no solo asustan, sino que también enseñan, o que forman parte de quienes somos.
Quiero compartirles uno en particular que me contó mi abuela, es el del Cadejo, que es un espíritu con forma de perro. Bueno, dos, uno blanco que protege y otro negro que persigue.
Loren: Entonces… ¿Dónde se origina el Cadejo?
Jazmine: Les cuento que la historia del Cadejo tiene origen en las mitologías indígenas de Mesoamérica, en específico de la cultura maya. Con el pasar de los años, se fue expandiendo por varios países de Centroamérica como Guatemala, Nicaragua y El Salvador, con distintas versiones dependiendo de la región.
Melia: Y, ¿cuál es la diferencia entre el blanco y el negro?
Jazmine: Con la llegada de los españoles, el Cadejo se sincretiza con la dualidad del bien y el mal. El cadejo negro es un perro grande con ojos rojos, a veces espantoso. Las personas relatan que verlo puede ser una señal de muerte o un aviso de que algo malo va a suceder. Al contrario, el cadejo blanco también es grande en tamaño pero con pelo blanco, transluciente y ojos brillantes. A este se le ve como un guardián que encomienda a las mujeres y las protege del mal. En fin, el Cadejo refleja esa dualidad que siempre ha existido en nuestras culturas: el miedo y la protección, la oscuridad y la luz. El Cadejo vive porque seguimos contándolo y, mientras haya alguien que lo recuerde, seguirá acompañando nuestras historias.
Melia: A mí no me gustan las historias de miedo, pero si hablamos de fuerzas buenas, mi abuela me contó sobre La Virgen de la Caridad del Cobre, “La Cachita”, es la Patrona de Cuba y también es Oshun, la diosa del amor y del agua en la religión Yoruba.
Loren: ¿Cómo así? ¿Es la misma persona?
Melia: A ver, esto también se debe al sincretismo. Durante la colonia los españoles obligaron a los esclavos africanos a adoptar el catolicismo. Y por ello, muchos de sus dioses se convirtieron en equivalentes a los santos católicos.
Loren: Ya habíamos mencionado el sincretismo, pero explícanos, ¿Qué significa’?
Melia: El sincretismo es la combinación de dos o más culturas. Esto es algo que todas las culturas latinoamericanas tienen. Por ejemplo, la influencia de la cultura africana en la cultura cubana se evidencia en la conexión entre Oshún y La Virgen de la Caridad del Cobre.
Jazmine: Y eso, ¿te lo contó tu abuela?
Melia: Bueno, ella me contó sobre la leyenda católica, que habla de la aparición de la Virgen. Según cuentan, dos hombres, Juan de Hoyos y Rodrigo de Hoyos, y un niño, Juan Moreno, fueron en una canoa a recoger sal en el mar de la bahía del Nipe, pero una terrible tormenta los puso en peligro. Empezaron a rezar y cuando el cielo se despejó encontraron una tabla con una imagen e inscripción que decía “Yo soy la Virgen de la Caridad del Cobre”.
Loren: me gusta como es una historia de esperanza en medio de una gran crisis
Melia: Sí, es por eso que la historia de la Virgen de la Caridad del Cobre es tan importante para los cubanos. No importa qué religión practiques, es un símbolo, especialmente durante momentos difíciles.
Loren: Tengo que admitir que nunca había escuchado de estas creencias, pero hablando del sincretismo, ¿saben una historia que de seguro todas hemos escuchado?
Juntas: ¡La Llorona!
Loren: Murió en mi pueblo y ahora aparece en el puente Las Calabazas.
Jazmine: Ahogó a sus hijos en algún río del mío
Melia: En la versión que yo escuché, su esposo fue el ahogado.
Jazmine: Pero en todas las versiones se conoce como el espíritu de una mujer que vaga por el mundo a causa de algún sufrimiento.
Loren: Les compartiremos la versión más conocida que es la mexicana. Bueno, la versión mexicana con la que estamos más familiarizadas, porque esta también puede variar dependiendo de quién la cuenta al pasar de boca en boca.
Jazmine: Se dice que La Llorona es el espíritu de una mujer llamada María, que vivió hace muchos años en algún pueblo mexicano. Se enamoró de un hombre, con quien tuvo dos hijos. Un día, su amado la abandonó y en un acto de locura, María tomó a sus hijos y los ahogó en el río. Después de darse cuenta de lo que había hecho, su dolor fue tan grande que no pudo soportarlo. Se dice que se lanzó al río también, pero murió sin encontrar paz. Desde entonces, su espíritu vaga por las riberas de los ríos, llorando y gritando…
Todas: “¡Ay, mis hijos!”
Meliá: No importa la versión que hayas escuchado, todas tienen ese elemento que te pone la piel de gallina, y cada una forma parte de nuestra cultura.
Todas: Y a ustedes, ¿qué les contó su abuela?