Podcasting la cultura latina

light and flowery representative of hispanic family and community

Diálogos Difíciles

Colorful diverse people crowd abstract art seamless pattern
Podcast Cultura
Diálogos Difíciles
Loading
/

Diálogos Difíciles es un podcast en el que las estudiantes Juana Pérez Cárdenas y Alejandra Lemus hablan sobre la violencia basada en género, específicamente en Latinoamérica. Primero, explican conceptos relevantes, tales como el marianismo, el machismo, la madresposa, el racismo y la violencia física y psicológica. Estas conversaciones en nuestras comunidades latinas son silenciadas, y queremos visibilizar este tema porque nos parece importante que otras mujeres latinas, nuestras mismas compañeras y además las niñas sepan que no están solas y que hay muchas mujeres que luchan para cambiar la sociedad. Es importante también escuchar su llamado para que también nosotras luchemos por un mejor futuro para todas.

Presentadores

  • Juana Pérez Cárdenas
  • Alejandra Lemus

Transcripción:

Juana: Hola, bienvenidos a nuestro podcast, Diálogos Difíciles. Yo me llamo Juana Pérez Cárdenas. 

Alejandra: Yo soy Alejandra Lemus. Somos estudiantes de la Universidad del Norte de la Florida. 

Juana: En este capítulo del podcast, decidimos hablar sobre los derechos de las mujeres y la violencia contra ellas. 

Alejandra: Como mujeres latinas y como mamás de niñas, entendemos que se debe hablar más sobre este tema, para que la futura generación se valore y sepa cómo defender sus derechos contra el abuso de las mujeres y niñas.    

Juana: En este podcast queremos explicar conceptos relacionados con la violencia de género tales como el marianismo, el machismo, el feminicidio, el maltrato físico, sicológico y el racismo.  

Alejandra: Estos temas, aunque son sensibles, deben tener voz porque hay muchas mujeres que viven en silencio y sin poder expresar sus sentimientos por miedo al rechazo en la sociedad.  

Juana: La violencia basada en género (VBG) es una pandemia global que afecta a millones de mujeres destruyendo su dignidad, su libertad y su autonomía. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, una de cada tres mujeres sufre violencia física o sexual infligida por un compañero íntimo o agresión sexual por familiares, conocidos y otros. (OMS 2021).  

Alejandra: En la comunidad latina, el estereotipo es que la mujer vive para complacer al hombre. No sé si era lo mismo para ti, Juana, pero desde chica, mi abuela siempre me ponía a limpiar, cocinar y recoger después de mis hermanos. La razón que siempre me daba era que tenía que aprender para así saber cómo atender a mi futuro esposo.  

Juana: Para mí era un poco diferente, Alejandra, ya que mis abuelos maternos eran muy flexibles y nunca hicieron diferencia entre sus hijos. Pero mi abuela paterna fue un caso diferente ya que sufrió la violencia doméstica y también fue madre soltera. Ella decidió romper el ciclo del maltrato, enfrentando el rechazo social por separarse de mi abuelo. 

Alejandra: ¡Qué gran ejemplo! Y más aún en esa época cuando dejar a un hombre era muy mal visto por la sociedad. 

Juana: Sí, ella es un ejemplo para mí al valorarme y no permitir que mi pareja o ningún hombre me minimice. Además, con mis papás nunca tuve la necesidad de atender o servirle a un hombre porque éramos puras mujeres, ya que mi papá vivía aquí en los Estados Unidos mientras nosotras vivíamos en Guatemala.  

Alejandra: ¿Entonces tus abuelos maternos no hicieron diferencia entre sus hijos e hijas? 

Juana: ¡No! Incluso puedes creer que en la época de mi mamá la educación era muy limitada y era más para hombres; sin embargo, a mi mamá le dieron la oportunidad de estudiar y por razones económicas no pudo seguir. Pero esto, en mi comunidad, es la excepción ya que la mayoría de las mujeres de Guatemala están sometidas. En mi comunidad, que es un pueblo indígena, las mujeres son muy tradicionales con la ideología de servirle al hombre y estar bajo su mando. 

Alejandra: ¿Y cómo tratan a las mujeres que deciden independizarse o quedarse solteras? 

Juana: Las mujeres que no cumplen con estos requisitos son abandonadas y mal vistas por las personas. Las juzgan de no haber sido buenas esposas o nueras, ya que en muchos de los casos deben servirles a los suegros también. Por tal razón, es muy complicado que encuentren otro esposo y peor aún porque ya no son puras. 

Alejandra: ¡Qué mala onda, Juana!  Esto también es muy común en México y en varios países de Latinoamérica. Lo que nos lleva a la discusión del marianismo, que es la creencia de que las mujeres deben seguir el ejemplo de la Virgen María.  O sea, que deben ser y comportarse como ella, siendo esto una meta casi imposible.  

Juana: Sí, Alejandra. Según explica la psicóloga María José Martínez Balcárcel, el marianismo ha permitido que generaciones de mujeres latinas hayan sido criadas con un deber sagrado hacia la familia, subordinación a los hombres, servilismo, autosacrificio, castidad antes del matrimonio, pasividad sexual después del matrimonio y represión erótica. (Balcárcel, p. 27). 

 Alejandra: O sea, la mujer solamente tiene un propósito en su vida y es que le haga la vida lo más fácil a un hombre, que críe a sus hijos, y que se olvide de sus problemas personales porque no son importantes. Básicamente, las mamás o esposas no deben tener otras prioridades porque solo están en este mundo para ser serviciales y ejemplares en esos roles.  

Juana: Sí, y tristemente hay muchos casos así. Tantos que hasta tiene nombre. ¿Has escuchado del concepto de las madresposas? 

Alejandra: ¡No! ¿Qué es una madresposa? 

Juana: El concepto fue introducido por Marcela Lagarde. Las madresposas son las mujeres que se mantienen oprimidas y en cautiverio en casa o en el trabajo. Ellas tienen este doble rol de cuidar de los demás y obedecer el deseo de los demás – con o sin hijos, con o sin esposo, pero siempre estar ahí como un objeto que debe ser usado y que casi nunca es apreciado.  

Alejandra: Este problema, Juana, es como un virus imparable contra el cual se tiene que luchar. Y también tiene que ver mucho con el racismo porque muchas de las veces por ser latina, indígena o afrodescendiente, o por tu color de piel, o cómo te miras o hablas, la gente te minimiza y piensa que no tienes los mismos derechos y que te pueden maltratar como quieran. 

Juana: ¡Exacto, Alejandra! Esto nos lleva al otro problema que es el machismo. El machismo y el marianismo tienen una relación de causa y efecto. Así como en el marianismo las mujeres deben ser sumisas, el hombre debe ejercer dominación sobre ellas. Martínez Balcárcel comenta que el machismo viene a ser un ideal masculino donde se exhibe la agresividad y la sexualidad depredadora. Este maltrato que el machismo ejerce en sus víctimas es la otra cara de la sumisión de las mujeres. (Balcárcel, p. 43). 

Alejandra: Y fíjate, la educación de casa también tiene mucho que ver porque a veces las mujeres piensan que como las criaron para servirle al hombre, deben educar a sus hijas según el mismo patrón. 

Juana: ¡Muy cierto, Alejandra! Y así como educan a sus hijas, también educan a sus hijos inculcándoles que busquen a una mujer pura, leal y sumisa para cumplir con los requisitos de ser una buena esposa. 

Alejandra: Así pasa de generación en generación. Es algo psicológico y hay que buscar una forma de romper esos pensamientos y educar mejor a nuestros hijos para que cada uno sepa su valor como ser humano.  

Juana: Tienes toda la razón, Alejandra, y ¿Sabías que las mujeres no han sido pasivas en las conversaciones de la violencia de género?  

Alejandra: ¡Claro que no! Muchas mujeres han luchado hasta hoy en día y hay muchas fundaciones que ayudan a víctimas de esta violencia. También hay activistas latinoamericanas que usan sus voces para sacar a la luz el problema. 

Juana: Hablemos de Marcela Lagarde. Ella es una antropóloga, escritora e investigadora feminista que fue diputada en el Congreso Federal de la República Mexicana entre 2003 y 2006. Es reconocida por nombrar el asesinato de una mujer como feminicidio.  

Alejandra: Lagarde explica en una entrevista que el feminicidio es un crimen de odio contra las mujeres, crimen misógino y violento.  

Juana: ¡Exacto! Pero en su definición, ella le añade que “se dan en sociedades donde hay una enorme tolerancia social a la violencia contra las mujeres y las niñas” y dice que el Estado también es culpable porque se da en sociedades donde se tolera y se oculta este tipo de violencia. 

Alejandra: ¡Eso es muy importante! Lagarde decidió darle un nombre propio a todo tipo de violencia contra las mujeres y niñas porque dijo que “era importante nombrar el fenómeno para que ya no sea invisible” y para que la gente de los estados, pasen leyes y tomen los asesinatos y violencia de género con la seria magnitud que merecen.  

Juana: Entonces, Lagarde dice que hay tres órdenes de culpabilidad: primera- la persona que quita la vida violentamente, segunda- la sociedad que lo incuba, y tercera- el estado que reproduce esa orden patriarcal. 

Alejandra: ¡Qué mujer tan inteligente y valiente! 

Juana: ¡Claro que sí! Si quieren escuchar más, hay videos y mucha información sobre ella en línea. 

Alejandra: Bueno, su investigación de casos contra la violencia de mujeres y niñas incluye no sólo el tema del género, sino también la discriminación por edad, raza, clase social, etc. 

Juana: Hay mujeres indígenas que también luchan contra este problema, Lorena Cabnal y Rigoberta Menchú, por ejemplo. Lorena Cabnal es activista y feminista comunitaria; es fundadora de la Red de Sanadoras Ancestrales del Feminismo Comunitario. Ha dado conferencias por toda América Latina acerca de la relación entre el territorio y el cuerpo. Esta mujer habla del feminismo y cómo es mucho más complicado para una mujer indígena hacer valer sus derechos, ya que como lo mencionamos antes el racismo juega un rol muy importante y que muchas de las veces una mujer indígena no tiene voz ni derecho. 

Alejandra: Es increíble que haya mujeres indígenas que tengan el valor de alzar la voz para defender a otras mujeres y enfrentarse a la sociedad que no valora sus derechos, pero aun así luchan por tener un mejor futuro para ellas y para las demás. 

Juana: ¡Así es Alejandra! Cabnal fundó un espacio de apoyo para mujeres que han sufrido violencia sexual y también lucha contra el feminicidio. Rigoberta Menchú, aunque más conocida por su activismo en derechos humanos y su trabajo contra la opresión en general, su lucha también ha incluido la defensa de los derechos y la discriminación hacia las mujeres indígenas. 

Alejandra: Es bueno saber que hay mujeres que se preocupan por el futuro de otras mujeres y que han demostrado su lucha por ellas.  

Juana: Así es Alejandra y, como dijimos, tienen que trabajar el doble por el mismo problema del racismo. 

Alejandra: ¡En eso sí estoy de acuerdo! El racismo no es nada nuevo e impacta en crímenes de todos los tipos. La dedicación e importancia que tienen estas mujeres es grande, porque están luchando por cambiar dos temas muy importantes que son el racismo y la violencia de género. 

Juana: Pero la lucha sí funciona. Cada protesta, organización o conversación ayuda a darle la importancia que se merece este tema.  

Alejandra: ¡Claro! Hay fundaciones que ayudan a salir adelante a las víctimas de la violencia de género. Un ejemplo es la Fundación Ana Bella que opera en 82 países y ayuda a las mujeres a salir de estas situaciones violentas. También tiene formaciones con empresas para que actúen como agentes de cambio social frente a la violencia de género y generen cambios sistémicos. 

Juana: Otra organización son las Mujeres Unidas Contra el Maltrato. Su misión es “apoyar a las mujeres en el proceso de pasar de víctimas a supervivientes de malos tratos y la prevención y educación como herramienta clave para luchar contra la violencia de género”. 

Alejandra: Estas fundaciones solo son dos ejemplos en Latinoamérica. Hay organizaciones en los Estados Unidos que también ayudan a las mujeres contra la violencia. Los casos de feminicidio reportados pueden ser encontrados en la web.  

Juana: Sí, pero también tenemos que pensar en todos los casos que no son reportados. Y, además, la vida de una sola mujer es suficiente para que los países impongan una ley para defender a sus mujeres y niñas.  

Alejandra: ¡Muy bien dicho, Juana! En realidad, las mujeres han luchado para que haya legislaturas que las protejan e incluyan el feminicidio en sus códigos penales. Esto se ha logrado en algunos países. Por ejemplo, México tiene una sentencia de 45 a 65 años, Guatemala puede castigar con hasta 40 años, Colombia los castiga entre 20 y 50 años, Perú tiene un mínimo de 20 años, y en Argentina con un máximo de toda la vida. 

Juana: Otro tipo de violencia que enfrentan las mujeres es la violencia psicológica. Este maltrato es una forma insidiosa de abuso que puede ser difícil de identificar y abordar. A diferencia del maltrato físico, no deja marcas visibles, pero sus efectos pueden ser igualmente devastadores. En la sociedad actual, es crucial reconocer y entender las señales de maltrato psicológico para poder intervenir y ofrecer apoyo a las víctimas. 

Alejandra: Es cierto, Juana, esto puede llevar a las víctimas al suicidio. Estudios recientes apuntan que 4 de cada 10 mujeres que sufren la violencia de género se suicidan. Una forma de evitar esto es que las mujeres tengan más acceso a especialistas y tengan más apoyo.  

Juana: ¿Sabías que cada 10 de septiembre se conmemora el día mundial para la prevención del suicidio? 

Alejandra: No lo sabía, pero siempre es bueno saber de fechas tan importantes como esta para que la gente sepa que no están solos y si se puede salir adelante. 

Juana: Otro tipo de violencia es la física, que es la más común y la más obvia.  

Alejandra: La violencia física es el uso intencional de la fuerza incluyendo golpes, patadas, tirar objetos o usar armas. Las mujeres están propensas a lidiar con esto, ya que en muchas casas esto se normaliza. Es difícil ayudar a las mujeres que se han acostumbrado a vivir en hogares llenos de maltrato. Muchas víctimas no buscan ayuda porque temen quedarse como madres solteras o por miedo a la opinión de los demás. 

Juana: Sí, es muy triste que las mujeres se queden en una situación así. Especialmente porque saben que los hijos están viendo cómo el padre trata a la mamá y esto los afecta psicológicamente.  

Alejandra: ¡Exacto! Y las hijas también ven que la mamá sufre y no pelea por un cambio, ni defiende sus derechos haciéndoles entender que eso es normal y que así debería de ser en su futuro. 

Juana: Hablando de cambios, ahora vamos a dirigir la conversación al tema del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y los 16 días de activismo contra la violencia de género.  

Alejandra: Cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Esta fecha honra a tres mujeres conocidas como «Las Mariposas». Las hermanas Mirabal de la República Dominicana, quienes lucharon por sus derechos contra el dictador Rafael Leonidas Trujillo. Este gobernó desde 1930 hasta 1960. Por oponerse a este gobierno represivo, las hermanas fueron asesinadas a golpes. Esas muertes fueron decisivas para terminar con la dictadura.  

Juana: ¡Qué triste y qué gran abuso de poder! Pero ya luego en 1981, en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado en Bogotá, Colombia, se propuso que el 25 de noviembre se usara para recordar a las Mariposas y que fuera un día para luchar contra la violencia de género.  

Alejandra: En 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó oficialmente esta fecha como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.  

Juana: Este movimiento contra la violencia no solo demuestra solidaridad y activismo en todo el mundo, sino que también exige igualdad de género y derechos humanos básicos. 

Alejandra: Es bueno que movimientos y fechas como estas sigan presentes, pero es triste darse cuenta de que a pesar de los años sigue habiendo abusos y desigualdad de género.  

Juana: ¡Qué ridículo que en el siglo XXI todavía estemos protestando por lo más básico, que es la igualdad y el respeto entre todos!  

Alejandra: Sí, estoy de acuerdo, pero lo bueno es que las mujeres no se quedan pasivas, y vamos a seguir luchando todo el tiempo que sea necesario. 

Juana: ¡Claro que sí, Alejandra! Y el 25 de noviembre es solo el principio de los 16 días de activismo. En esos 16 días, hay conversatorios, marchas, actividades de fundaciones que alzan la voz contra la violencia de género y en apoyo a los derechos reproductivos, y también a la comunidad LGBTQ+ y personas vulnerables.  

Alejandra: Y como ya dijimos, esto es un movimiento global. En todas partes del mundo, la gente organiza diferentes actividades para dar voz a todos estos problemas y romper las barreras culturales y legales. 

Juana: El último día, que es el 10 de diciembre, que es el día de los derechos humanos. Los 16 días terminan con este tema que es la fundación de muchos movimientos importantes.  

Alejandra: ¡Así es Juana! Como mujeres latinas, esos derechos tienen que ser más evidentes por la simple razón de que la gente piensa que los hombres son el género dominante. 

Juana: Y como la futura generación, apoyémonos entre mujeres y eduquemos a los futuros hombres que aprendan a respetar a sus madres, esposas e hijas para tener un mejor futuro y romper los estereotipos que se viven en el presente. 

Alejandra: Y esto es muy importante porque así es como podemos hacer nuestra parte rompiendo ciclos y hablando siempre del tema y nunca menospreciando cualquier tipo de protesta contra la desigualdad. 

Juana: Sí, esta lucha tiene que ser peleada de diferentes maneras, cambiando las normas y enseñando respeto mutuo de género a todos; es el primer paso. 

Alejandra: ¡Exacto! Y tenemos que dar las gracias a las mujeres que vinieron antes que nosotros por darnos la posición en la que estamos ahorita.  

Juana: ¡Absolutamente! Nos dieron la fundación para que las mujeres de nuestro tiempo sigamos luchando contra la violencia; debemos alzar la voz sobre estos temas difíciles y no permanecer pasivas. 

Alejandra: Hablemos con más claridad y no permitamos que el sexo opuesto nos denigre. Apoyémonos mutuamente y eduquemos a los futuros hombres para que respeten a sus madres, esposas e hijas, de modo que podamos tener un futuro mejor y romper con los estereotipos que existen hoy. 

Juana: Bueno, esperamos que hayan aprendido algo y que empecemos a tener esas conversaciones difíciles con nuestros hijos, hijas, padres y todos los que nos escuchen.  

Alejandra: Yo soy Alejandra 

Juana: y yo Juana, y este episodio fue 

Las dos: Diálogos Difíciles.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top